3/3/07



El acento catalán inconfundible: "La belleza será comestible o no será" y la sonrisa ladina, ladeada, los ojos brillantes y la camisa cebra, mosaico.
No sé para qué pintarme a mí de espaldas cuando la inmensidad se llama Mediterráneo. Tal vez lo que el cuadro refleje sea mi impasibilidad extasiada frente al movimiento continuo.
Suena un saxofon y pienso que es mi hermano.
Esta noche la luna estará enrojecida. El primer eclipse del milenio, al menos de esta calidad y esta calidez. Se esconde unos instantes, tan sólo tres horas, nada para el tiempo cósmico, y se entera todo un planeta.